OLAS

Barcelona tiene las mejores olas del Mediterráneo. Esta afirmación es un hecho que nadie que se precie de conocer nuestra costa puede discutir. A las playas de nuestra ciudad acuden –cuando hay temporal– surfistas de todas partes del mundo, atraídos por este milagro con el que la naturaleza nos obsequia –por desgracia pocas veces– y que es el oleaje. Centenares de jóvenes de todas las nacionalidades se dan cita en nuestra playa para disfrutar de una actividad que atrae deportistas de todas las edades y condición social. Pero parece ser que corremos el peligro de perder este privilegio debido al desconocimiento en este campo por parte de nuestras autoridades municipales que pretenden destruir un ecosistema que existe desde mucho antes de que el ser humano poblara la tierra. Supongo que esas autoridades no se sentirán ofendidas si dejo caer la insinuación  que de ningún modo están por encima de dios, que las olas forman parte de ese ecosistema que regenera la arena de las playas llevándosela en invierno con los temporales de levante, y devolviéndola en primavera con los de poniente debidamente lavada –no limpiada– de eso ya se encarga el ayuntamiento  y en abundancia –me consta– Si desde hace unos años no viene ocurriendo así, es debido a las agresiones que la codicia urbanística ha provocado con la construcción de espigones, sin respetar unas leyes que la naturaleza nos impone, y que son pisoteadas para beneficio de unos pocos.  Las soluciones que presentan los técnicos del ayuntamiento y medi ambient para la recuperación de las playas sigue siendo dar palos de ciego como han venido haciendo hasta ahora y que consiste en construir mas espigones como los que se han hecho en la Marbella, y la Barceloneta con un coste aproximado de seis millones de euros –que hemos pagado todos los ciudadanos– y que no han servido para solucionar el problema, sin que se hayan exigido responsabilidades a los “técnicos”, y mucho menos al señor Hereu. En el país vasco el menor intento de detener las olas seria considerado un acto criminal, y es impensable que a ningún político se le pudiera pasar por la cabeza tamaña barbaridad.  Barcelona no es Zarauz ni Mundaka,pero mucha gente joven de Euskadi, y de otros paises han escogido nuestra ciudad para instalarse ya sea para trabajar, estudiar, o simplemente como destino de vacaciones atraídos por la posibilidad de poder practicar un deporte que en Catalunya es emergente, y corre peligro de desaparecer. Señor Hereu al emperador Nerón se le recuerda solo porque ordenó quemar Roma –a pesar de que hizo muchas cosas buenas–. ¿Vas a permitir que te recuerden como el alcalde que asesinó las olas.

~ por vforner en enero 13, 2010.

Una respuesta to “OLAS”

  1. […] OLAS enero, 2010 4 […]

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